domingo, 12 de marzo de 2017

Pablo Cuba



Cuba, esa exótica isla caribeña, llena de cultura, historia, política, playas, Buena Vista Social Club, Guantánamo Bay (?), es sin dudas un bellísimo lugar para visitar alguna vez en la vida. Con más de 11 millones de habitantes, es un país que se dedica a exportar azúcar, tabaco, café, remedios farmacéuticos, siempre y cuando Estados Unidos se los permita claro (?), además de poseer una gran mano de obra especializada. No hay dudas amigos que el Che y Fidel Castro han marcado realmente una Revolución allí, puesto que hoy en día son próceres fundamentales en su historia y, ¿por qué no? de la del mundo.


Nuestro homenaje de la fecha, además de promover el turismo, tiene que ver con comprar un boleto a Cuba, pero al que queda en Argentina, con origen en donde puntualmente es Córdoba hoy en día. Hablamos de Pablo… Cuba. Nacido el 8 de octubre de 1979 en la provincia de Córdoba, pertenece al grupo de los rojos que formaron parte del equipo campeón en el 2002. Apoyando psicológicamente claro, porque no disputaron ni un solo minuto.


Futbolísticamente criado en Talleres, debutó de la mano de Ricardo Gareca en el Torneo Apertura 1998, ante la falta de recambio para los titulares. El delantero disputó un puñado de encuentros para después ser colgado. Su destino siguiente sería un semestre en el Nacional B jugando para Tigre donde marcó un gol en seis partidos. Regresó a la T donde alcanzó su pico de rendimiento futbolístico en el año 2001, donde terminó con 12 goles en su cuenta personal, lo que le valió ser la “joyita” buscada del mercado de invierno de aquel año, principalmente por dos equipos grandes: Independiente y San Lorenzo. Tras una larga puja, finalmente el jugador decidió ponerse la casaca roja.


Su bautismo fue con Néstor Clausen de DT, en el triunfo de Independiente 2 a 1 frente a Racing. Sin embargo, la pólvora goleadora (?) del cordobés llegaría al siguiente partido contra Newell’s, en una derrota en la Doble Visera por 3 a 2. Jugaría un puñado de partidos más, aunque sin pena ni gloria… ni estado físico.


Con la llegada de Américo Rubén Gallego, Cuba no volvería a disputar minutos con el primer equipo. Aún así, perteneció al plantel que conquistó el último título a nivel nacional. Luego de haber obtenido el galardón, el homenajeado tuvo un papel actoral (?) en “Los Simuladores”, aquella gran serie emitida por Telefé: Su gol a Racing en el torneo de verano en el año 2003 apareció en la tapa de un diario en un episodio de dicha serie.  Finalmente, en Independiente totalizó 17 partidos y un solo gol.


Tras alcanzar la fama, televisiva claro, volvería a su primer amor: Talleres, en un torneo injusto para el mundo del fútbol, ya que el conjunto de Barrio Jardín finalizó tercero en el Clausura 2003, pero descendió al Nacional B por la promoción perdida frente a Argentinos Juniors.


Cuba  siguió su rumbo por la segunda categoría del fútbol argentino: Unión de Santa Fe, un fugaz paso por The Strongest en Bolivia, Ben Hur de Rafaela, y para finalizar su carrera, San Martín de San Juan, donde se retiró en el año 2007, con 27 años, muy joven para el fútbol profesional hoy en día. Parece que se cansó.


Peeero… la historia continuó con Cuba, retirado, ahora… ¡vendiendo sandwiches en Villa Carlos Paz!. En una entrevista realizada a un medio cordobés, Pablo señala: No estaba salvado con lo que gané en el fútbol y como no sé si voy a cobrar lo que me deben, le dí para adelante. Por día, voy a 65 quioscos en la ciudad. Lo hago en una camioneta para llevar los pedidos. ¡Lo que transpiro! Pero me encanta, soy feliz, necesitaba hacer otra vida. Vender sandwiches fue la mejor decisión que tomé”.

Esta es la historia de Pablo Cuba, una promesa que se desvaneció en el tiempo con lesiones, poco estado, cansancio del fútbol, vestigios actorales (?) e incluso, de yapa, terminó como sandwichero. Al final el tipo no era ningún salame.

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