viernes, 5 de mayo de 2017

David Abraham


Tragados por la tierra. Así cruelmente solemos etiquetar los hinchas, desde la comodidad de nuestro sillón y relojeando la última porción de muzza con fainá, a los futbolistas de los cuales hemos perdido totalmente el rastro. Hombres que solíamos ver en la formación de nuestro equipo amado, pero que el paso del tiempo se encargó de depositar en una ubicación que excede nuestro conocimiento. Internet se torna aliado, entonces, para despuntar la duda y enterarnos, Wikipedia mediante, en donde anda aquel pibe que pintaba bien y después, simplemente, dejó de asomar desde el tunel.

Dentro de este análisis (?), la suerte de nuestro sujeto en cuestión suele ramificarse en dos ámbitos. Por un lado, aquel que terminó sus días participando de una liga local, en algún país lejano ó, simplemente, retirándose del ámbito del fútbol y dedicando su existencia a otro arte. Pero, por el otro, están los menos usuales. Aquellos que triunfaron, lograron éxito y mantienen un status altamente digno en el mundo de la redonda, y aún así, por algún motivo, no son nombres que participan del debate rutinario, ni mucho menos sujetos que vengan a nuestra memoria con gran facilidad. Y sin embargo, allí están, manteniendo un gran juego, codeándose con los grandes y levantándola en pala  ganando el capital más preciado, la experiencia. En esa isla parece situarse David Abraham.

Lungo, rubión y de rostro serio, este defensor apareció en el primer equipo de Independiente hace casi ya década y media. 2004 fue el año del debut, perteneciendo a una camada que, de a poco, comenzaba a mostrar nombres como Oscar Ustari y Sergio Agüero. La competencia a por un lugar en el equipo fue complicada para este jugador de nombre bíblico, topándose con nombres como Marcelo Méndez y Lorgio Álvarez.

La gran rival de DA en Avellaneda fue la regularidad. En sus tres años en la institución, no logro afianzarse como un hombre fijo en el once titular. Su estadística marca 69 partidos con dos goles convertidos, el último de ellos en un 3 a 1 a favor ante Quilmes, con un preciso cabezazo al ángulo de la valla oponente, acción articulada por su casi metro noventa de altura.

Lo jugoso (?) viene después, porque Abraham se convirtió en un sólido actor de los equipos de "segundo rodaje" en el primer continente, convirtiéndose en ídolo en varios de ellos. Quizá su ausencia en la mente de los fanáticos rojos se deba a los conjuntos que lo acobijaron: Escuadras opacadas por gigantes en España, un paso por el siempre internacionalmente limitado fútbol suizo y una larga estadía en la Bundesliga, algo relegada de los primeros planos antes del (nuevo) boom del Bayern Munich, y en menor medida el Borussia Dortmund, en los años recientes. En efecto, Gimnastic Tarragona, Getafe, FC Basel, Hoffenheim y Frankfurt fueron los sitios donde David sentó residencia. El Diablo, mientras tanto, realizaba campañas irregulares en la máxima división, ganaba la Copa Sudamericana, borraba las sonrisas con un nivel paupérrimo consecutivo a dicha obtención y caía, finalmente, en las garras del descenso, para luego resurgir no sin hacernos transpirar hasta el último cotejo.

Sin embargo Abraham, desde lejos, desde la comodidad de un pueblo español, el confort del día a día suizo y la deliciosa cultura alemana, nos tomó por sorpresa.  Porque tamaños lujos no estaban listos para las palabras que deslizaría en una nota realizada en 2013 a Infierno Rojo: “Es difícil jugar en Argentina, hay que estar en una buena condición física, no volvería por volver, pero espero que el fútbol me dé una segunda oportunidad en El Rojo porque la primera que tuve no la supe aprovechar del todo.". Admirable sus declaraciones, teniendo en cuenta que mientras él deslizaba dichas oraciones, Independiente se recuperaba de una derrota de local ante Brown de Adrogué.

Coronó su intervención con una frase algo triste: "En Independiente nadie se acuerda de mi", algo que podría parecer cierto debido a que su nombre ni siquiera fue balbuceado en el tópico de rearmar el equipo de cara a la participación en la segunda división (y tuvimos que soportar nombres en defensa como Pichón Núñez). Pero invitamos al propio Abraham a que tome este humilde escrito como una prueba, de aquí a la eternidad, de que en el Libertadores de América si lo recordamos. Y no le cerramos la puerta, ¿verdad?

1 comentario:

  1. Yo no me olvidé, el tema es ver como está y si viene jugando. Es del club, siempre será bienvenido.

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