lunes, 20 de noviembre de 2017

Ricardo Gareca




Toda persona tiene su momento consagratorio tanto en la vida como en el fútbol, que es a lo que nos dedicamos a escribir en este humilde blog. Momento consagratorio o broche de oro a aquellos que han tenido una magnífica carrera deportiva.
El protagonista de esta historia estuvo ligado a un momento muy particular en esta semana, que fue clasificar a Perú al Mundial de Fútbol y quien además, cerró de forma estupenda su trayectoria vistiendo los colores de Independiente.


Así es. Ricardo Gareca, nuestro homenajeado del día de hoy, nació el 10 de febrero de 1958 en Tapiales. Dueño de un porte físico excelso y una potencia para jugar como centrodelantero, su puesto en el que se desempeñó como futbolista, debutó profesionalmente en 1978 donde defendió la camiseta de Boca Juniors. Allí permaneció hasta 1980 donde fue cedido a Sarmiento de Junín, para luego volver al club de la ribera, (siendo este segundo paso donde se afirmó como goleador) y posteriormente ser transferido a River Plate, aunque allí jugó poco y nada.


Su periplo futbolístico continuó hacia Colombia, en donde el América de Cali lo acobijó en 1985. En tierras cafeteras, el Tigre rugió tanto sus goles que,durante esa década, los hinchas tomaron rápidamente un cariño inolvidable hacia él a base de sus grandes desempeños. Permaneció hasta 1989, donde retornó al país nuevamente.
Sus goles se mudaron a Liniers, donde Vélez, club de sus amores, lo contrató. Allí se mantuvo durante tres años, hasta que finalmente, Independiente adquirió de sus servicios en 1993.


Debutó en la primer fecha del Torneo Clausura, frente a Huracán en un triunfo por 3-1 disputado en la antigua Doble Visera donde Gareca fue titular en el equipo comandado por Marchetta. Para el DT, era una fija asegurada, y sus compañeros en la delantera solían ser tanto Gabriel Amato como Antonio Mohamed.

Su primer gol fue ante River Plate, en una derrota por 1-2 en condición de local, en un torneo en el cual el Rojo fue subcampeón, detrás de Vélez. Para comienzos del Torneo Apertura 1993, el lungo atacante quedó un poco relegado de la consideración de Marchetta, a base de buenas actuaciones de Beto Alfaro Moreno, pero no quiere decir que no sea totalmente tenido en cuenta, ya que era muy importante en el plantel alguien de su notable jerarquía.


Llegado el 1994, y con una renovación total en el banco de suplentes que abrió paso a la llegada de Miguel Ángel Brindisi, nuestro protagonista definitivamente perdió terreno en el once inicial, dada la llegada de Palomo Usuriaga y un prometedor Sebastián Rambert.
No obstante, funcionó como una rueda de auxilio en momentos determinantes de aquel torneo, como por ejemplo en la segunda fecha, donde le marcó a River, en un encuentro que sirvió para ganar por la mínima.

Su experiencia desde afuera del campo de juego ayudó mucho a aquellos veloces y aguerridos delanteros con los que contaba Independiente.
Independiente disputó palmo a palmo con Huracán ese certamen, y el destino quiso que ambas instituciones se enfrentaran en la última fecha en Avellaneda. ¿El resultado? Un categórico 4-0, en un partido que Independiente bailó, por completo a un Huracán que venía puntero. Quien cerró la goleada fue nada más y nada menos que Ricardo Gareca, que luego meses después disputaría un puñado de partidos durante el Torneo Apertura 1994, y su última participación fue en el partido de la primer final de la Supercopa de ese año, frente a Boca Juniors, ingresando por Gustavo López. (¡Gracias al comentario al pie de la página para poder corregir el error!)


Una vez ya retirado, Gareca decidió enfocarse de lleno a la dirección técnica. San Martín de Tucumán y Talleres fueron sus primeros pasos, pero Independiente fue su primer oportunidad en un equipo grande. Contratado por Héctor Grondona post ida de Menotti a la Sampdoria en pleno torneo, Gareca asumió y sus primeras palabras fueron: “Mi desafío es conservar el estilo de juego”. Debutó con victoria frente a Deportivo Español en condición de visitante con un contundente 3-0. Aunque sin embargo y a pesar de no estar mal en la tabla, se despidió apenas disputadas 15 fechas, con un triunfo 2-1 sobre Colón de Santa Fe.

Así y todo, Ricardo Gareca disputó 41 partidos como jugador y celebró 11 goles con la divisa punzó, además de obtener el Clausura 1994 y el cariño de la gente, quien a pesar de que hace 20 años ya no nos dirige, siempre merodea la sombra de él ante una posible vuelta como entrenador (previo paso a que asumiera Ariel Holan, se le realizó un llamado, pero agradeció.). ¿Lo hará?

2 comentarios:

  1. Muy bueno el articulo, aunque te hago una corrección:
    Gareca no se retiró aquella tarde contra Huracán. Se retiró en la final de la Supercopa 94 contra Boca unos meses despues.
    Saludos.

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  2. El último partido lo jugó contra Platense en el estadio calamar. Perdimos 3 a 2. Y la gente lo ovacionó cuando salió reemplazado.

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